Teatro La Plaza
Reseña de La fiesta de cumpleaños por Nicolás Vega
Con una escenografía prolija, un elenco preciso, un octavo aniversario, el maestro Szyszlo entre el público y una dirección impecable de Chela de Ferrari, el domingo tuve la oportunidad de ver interpretada una obra que había leído hace años en su idioma original: La fiesta de cumpleaños del inglés Nobel de Literatura, Harold Pinter. El Teatro La Plaza ISIL lucía casa llena y la obra estuvo bien montada, narró correctamente la obra de Pinter y capturó su estrategia más conocida para mantener al público enganchado: hacer que todo el dialogo genere dudas acerca de los personajes, sus motivos, la exactitud de la trama y finalmente decepcionar una y otra vez al público al no proveer un esclarecimiento respecto a ninguno de estos temas.
La fiesta de cumpleaños cuenta la historia de Stanley, según la información que provee la obra es un músico que ya no toca, pero que tuvo éxito en un pasado poco definido. Stanley quién vive en una casa, que parece ser de hospedaje, en Inglaterra. Vive con los dueños de la casa –Meg y Petey– hace unos años, pues es el único hospedado. Finalmente llegan dos personajes que parecen ser de su pasado. Llegan como huéspedes coincidentemente el día en el que Meg, mujer de varias décadas, quiere preparar una fiesta sorpresa para Stanley. Sin embargo, resulta que el cumpleaños será la fachada que estos desconocidos, cuyas identidades son aún menos claras que las del protagonista, usarán para llevar a cabo su aparente misión. La razón por la que este breve abstracto tiene varios "parecen" se debe mayormente a que hay mucho que no queda claro, como lo pretende el escritor, dejando al público con más preguntas que respuestas.
El elenco logró crear la tensión y sentido de constante amenaza que la obra demanda. Más aún, seguramente debido a la dirección y la meticulosa iluminación del escenario, la sala de la casa de Meg se convirtió en un lugar que al principio inspira ternura, a la mitad inculca recelo y finalmente demanda tristeza con el desenlace que, a pesar de no responder las muchas incógnitas racionales que marean la cabeza del espectador, incitan en él una reacción muy emocional.
La obra tuvo una escenografía de primer nivel, una iluminación que le quedaba a la trama como guante y actuaciones muy sólidas. Merece mención aparte la de Paul Vega como un neurótico, inseguro y al mismo tiempo pedante e insumiso Stanley. Además de la fuente de toda la ternura y la mayoría de risas que regala este cumpleaños: la interpretación anecdótica de Meg que presenta Ana Cecilia Natteri. Como en la mayoría de montajes, los intérpretes salieron a recibir aplausos tres veces y como en pocas ocasiones el aprecio del público se torno más bullicioso en cada una de estas salidas.
Lamentablemente hay un tema de fondo que ni siquiera la impecabilidad técnica, desde la escenografía hasta el nivel de los actores de esta obra, puede evitar. Si bien es sumamente difícil llevar a cabo una obra cuyo guión original fue escrito en un idioma ajeno al que se usa para interpretarlo, está misión se vuelve aún más pesada cuando el idioma es el inglés británico y el escritor es Harold Pinter. Como muchos críticos de sus obras han dicho a través de los años, en una obra de este autor es más importante lo que no se dice de lo que se dice. En el caso de La fiesta de cumpleaños mucho de lo que no se dice, que hubiese causado más risas, más ternura o más conmoción, se pierde al ser imposible hacer que ciertas frases populares de otra cultura reflejen el doble significado que las hacen meritorias de ser elegidas por Pinter. Este equipo bien podría montar cualquier obra de teatro con mucho éxito.
Sobre La fiesta de cumpleaños
La fiesta de cumpleaños, la primera obra larga de Pinter, se estrenó en 1958. Previo al estreno se presentó en las Universidades de Oxford y Cambridge donde fue muy bien recibida por los estudiantes de dichos centros. Unos días más tarde la obra se estrenó oficialmente en una sala del West End de Londres y luego de ocho funciones tuvo que cerrar debido a la crítica negativa publicada dos días después del estreno. La única crítica positiva, aparecida en The Sunday Times por el reconocido crítico de teatro Harold Hobson, apareció muy tarde para salvar la producción.
La mañana que salen publicadas las críticas, Pinter compra todos los diarios y se sienta en un café a leerlas. Queda desvastado y piensa en ese momento en abandonar la dramaturgia para concentrarse en la poesía y novelas. Así se lo comunica a su mujer cuando llega a casa, a lo que ella sólo responde: “no seas ridículo y sigue escribiendo”. Al día siguiente del cierre de la obra, un domingo 25 de mayo, Pinter abre el diario dominical y se encuentra con la extraordinaria crítica de Harold Hobson, publicada en el Sunday Times, que concluye de manera profética: “A pesar de la experiencia vivida la semana pasada (se refiere al cierre de la obra), vamos a oír hablar del señor Pinter y de “La fiesta de cumpleaños” en algún momento. Tomen nota de sus nombres.”
Lo que resalta de la mayoría de las críticas publicadas antes de la de Harold Hobson, es una suerte de indignación hacia Pinter por haber escrito una obra que dejara tantos cabos sueltos, es decir, por no haber explicado mejor su obra. “¿Quién es Stanley? ¿Qué representan Goldberg y McCann? ¿A qué organización se refieren?” La insistencia en estas preguntas nos habla sobre la cultura de finales de los años 50, en los cuales se esperaba que las obras de arte respondieran de manera racional a preguntas claramente definidas. Para entonces, las obras de Pinter no se entendían. El espectador quería escuchar opiniones políticas, soluciones para su vida y ejemplos moralizantes. Las obras de Pinter no ofrecían nada de eso. Se preocupaban, más bien, por el individuo privado. Eso no quiere decir que sus obras no contengan una preocupación política, es sólo que éstas no se presentan de manera explícita. El contenido de las mismas: la amenaza de lo desconocido, las luchas de poder, la dominación de un individuo sobre otro o de una fuerza externa sobre el individuo son temas que se repiten a lo largo de casi toda su obra.
La fiesta de Cumpleaños es una de las piezas que mejor describe la dramaturgia de Pinter. Su obra, mezcla de realismo y misterio, trata de reflejar un mundo amenazante y violento que nace de la propia naturaleza humana y de las contradicciones de nuestra sociedad. Sus obras han sido calificadas como “teatro de la inseguridad”. Sus diálogos, en apariencia insignificantes, reticentes y evasivos -a veces contradictorios- esconden intimidaciones, advertencias, riesgos. Sus personajes intentan comunicarse para reaccionar frente a una invasión, o un intento de invasión, en la estrechez de sus vidas, y casi siempre fracasan. “Devolvió el teatro a sus elementos básicos: un espacio cerrado y un diálogo impredecible, donde la gente está a merced de cada uno y las pretensiones se desmoronan (…) descubre el precipicio que subyace en las diarias cuestiones cotidianas y fuerza la entrada a los cuartos cerrados de la opresión.” sostuvo la Academia Sueca tras la concesión del Nobel.
Lista de ganadores La chica del Maxim - Estreno
Estos son nuestros ganadores del concurso "Crea tu afiche" de La chica del Maxim. Se han hecho acreedores de una entrada doble para el día del estreno.
Recibirán un correo electrónico en el transcurso del día, el mismo que deberán llevar impreso y presentar a las 7pm del 14 de Julio en el Teatro Peruano - Japonés.
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Nota de prensa La Chica del Maxim
LA CHICA DEL MAXIM de Georges Feydeau
Extraordinaria comedia que promete grandes carcajadas.
La Plaza ISIL y Raquel en Llamas nos presentan La chica del Maxim la pieza más célebre del dramaturgo francés Georges Feydeau, maestro del teatro vaudeville y autor de la recordada obra La pulga en la oreja. La chica del Maxim, dirigida por Juan Carlos Fisher, se estrena el 14 de julio en el Teatro Peruano Japonés. Las entradas ya están a la venta y las pueden encontrar en Teleticket con precio de pre venta desde S/. 25.00.
La obra nos traslada a 1880. El doctor Lucien Petypon (Carlos Carlín) despierta con una terrible resaca luego de celebrar el éxito de una operación. Su sorpresa es enorme al encontrar su casa en un caos total y a Coco, una bailarina del Moulin Rouge (Gisela Ponce de León), en su cama.
Pero lo peor está por llegar. Su esposa (Katia Condos) está a punto de regresar a casa, lo que significa el inicio de una serie de enredos y malentendidos con los más delirantes personajes interpretados por talentosos y reconocidos actores de nuestro medio: Rómulo Assereto, Paul Vega, Alfonso Santistevan, Mario Velásquez, Pablo Saldarriaga, Norma Martínez, Bruno Ascenzo, Gabriela Velásquez, Sandra Bernasconi, Carolina Cano y Rebeca Escribens.
La chica del Maxim es una nueva oportunidad de ver otro montaje del conocido director Juan Carlos Fisher una coproducción de La Plaza ISIL y Raquel en Llamas, y de disfrutar de una obra que promete divertirnos con una historia que bien podría ser la comedia del año. Están avisados, La chica del Maxim llega de París a Lima para transportarnos con una producción de primer nivel. Sin duda, uno de los grandes eventos teatrales de la temporada. Las funciones irán de jueves a lunes a las 8 p.m. y los domingos a las 7 p.m. Los jueves y los lunes son populares.
Lizet Zambrano
Directora
Mary Carmen Guerra
Jefe de Prensa
Conversaciones en La Plaza - La señorita Julia
Este mes de junio se dará inicio a la serie de conversatorios 2011 del Teatro La Plaza ISIL. Conversaciones en La Plaza, es una nueva iniciativa que reunirá a un grupo de intelectuales de diferentes disciplinas, para dialogar y reflexionar sobre las principales cuestiones planteadas por las obras en su cartelera.
Así, La Plaza ISIL escogerá durante cada una de sus obras un miércoles por la noche para discutir los temas que la puesta en escena propone.
La ocasión del primer conversatorio es La Señorita Julia, obra de August Strindberg que inicia esta temporada planteando interrogantes sobre el rol de los sexos en la sociedad, el problema de las clases sociales, entre otras.
Estarán invitados el conocido escritor peruano Alonso Cueto, profesor de literatura en la Universidad Católica; Francesca Denegri, escritora, viajera y profesora de la Universidad Católica; y Eduardo Gastelumendi, psiquiatra y psicoanalista.
Victor J. Krebs, filósofo y profesor en la Universidad Católica y a su vez organizador del evento, estará a cargo de la conducción del conversatorio.
Conversaciones en La Plaza se llevará a cabo el miércoles 22 de junio a las 7p.m., en el Teatro La Plaza ISIL en Larcomar. El ingreso es libre.
Para mayor información contactarse a:
Kareen Fox
Prensa y Relaciones públicas
9 9753 - 3424 / 620 6404 / 125*3076
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Alan López
Asistente de Prensa y RR.PP.
999002907 / RPC: 986687319
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